La paz neoliberal como elemento de guerra aplicada en las regiones del occidente colombiano

La geopolítica del despojo, se replica en todo el mundo. ¡Es tan parecida la manera como roban los recursos en el Medio Oriente o en África, como en América Latina!

En toda la historia de la humanidad, atravesada por la lucha de clases y resistencia de los pueblos, el bando popular nos hemos atribuido y aplicado la llamada “combinación de las formas de lucha”, pero siempre, siendo consecuentes con nuestros objetivos y dentro de la ética revolucionaria. Pero, los enemigos de los pueblos han demostrado, con increíble flexibilidad, que para ellos “el fin justifica los medios”, y que no puede haber obstáculo para sus intereses en cualquier lugar del mundo donde obtengan ganancias económicas o control geopolítico. Sea que tengan que derrocar presidentes, invadir militarmente países, cambiar legislaciones para que favorezcan y legalicen sus prácticas y para volver ilegal prácticas ancestrales de los pueblos, como la extracción artesanal de recursos naturales, entre otras. Combinan acciones diplomáticas, restricciones económicas, incursiones militares “legales” o a través de paramilitares y mercenarios. Y un nuevo componente de su arsenal, son varias ONG que pregonan la paz y el supuesto cuidado del ambiente, pero que realmente buscan el usufructo de las riquezas. Así combinan sus antiguas y sangrientas formas de dominación colonial con otras nuevas y aparentemente sutiles; siempre con complicidad de los poderes locales, súbditos a sus patrones extranjeros.

Hoy en día a todo lo llaman “paz”, “ambiente” o “verde”; pero este discurso busca disfrazar las verdaderas intenciones del capitalismo internacional que no le interesa realmente proteger y conservar, sino despojar y patentar; adueñarse de las riquezas que conocemos, pero también de las que ni siquiera imaginamos, de toda la biodiversidad y su potencial.

Es de esta manera es como el imperialismo y las empresas transnacionales buscan apropiarse de tierras, minerales y biodiversidad; dicho de otra manera, buscan apropiarse de las materias primas y fuentes de energía para sostener su ambicioso y despilfarrador modelo capitalista. Es por ello que Latinoamérica es un jugoso mercado que se disputan empresas americanas y de otros países del llamado “primer mundo”.

Muestra de ello, es la importancia que tiene la región del Pacífico colombiano, en particular el Chocó y aledaños; que es catalogada como el Chocó biopacífico y Chocó biogeográfico, considerada así, por ser la región con mayor biodiversidad y pluviosidad del planeta; por lo cual está en el ojo de las empresas capitalistas transnacionales, pues allí pueden encontrar muchas de las materias primas que deseen y enorme biodiversidad. Y ahora le suman el llamado Plan Pazcífico, para entrar a la moda, y cual lobo con piel de oveja, esconder sus garras detrás de nombres “inocentes”.
Para materializar la combinación de las formas de lucha que garanticen el saqueo y el despojo es funcional el Estado colombiano, que debe gastar recursos de su erario para que las firmas extranjeras se lucren con los negocios y extracción de materia prima. Tal es el papel del que cumple la base gringa en Bahía Málaga, también las fuerzas de Tarea Titán y Poseidón; la Brigada 15, Brigada 17, VIII Brigada, IV Brigada, III Brigada, Brigada anti minería y los batallones de control vial; además de los bloques para-Estado, que de acuerdo a la coyuntura le acuñan remoquete; Urabeños, Águilas Negras, La Empresa, El Clan Golfo, el Clan de los Usuga, entre otros; quienes vienen desarrollando de manera conjunta acciones contra la población no combatiente, generando desplazamiento, quemas de maquinaria para minería, capturas masivas, asesinatos de líderes sociales, desaparición de campesinos y trabajadores.
De esta manera, podemos entender el escalonamiento de la guerra sucia por parte del establecimiento en el Occidente colombiano, en función de los intereses económicos y geopolíticos.

Está el canal interoceánico, para conectar ambos océanos, como vía alternativa al Canal de Panamá; Proyecto Arquímedes, carreteable desde el Suroeste antioqueño a la vía Pereira-Quibdó; vía las Ánimas-Nuquí y la carretera Panamericana, que pretende comunicar Centroamérica con América del Sur; las hidrovías, ampliando la navegabilidad fluvial; explotación de recursos naturales: minerales y la feria de títulos mineros; madera, biodiversidad, biocombustibles. Parques naturales, bonos de carbono, acuíferos, humedales (una de las tres zonas Ramsar en Colombia es el delta del río Baudó). Además de varios proyectos de hidroeléctricas. Ninguno de estos proyectos tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de las gentes del pueblo.

Invitamos a los diferentes sectores sociales, a las comunidades excluidas, a sus líderes que intentan construir un mañana mejor; a seguir develando estas realidades. A entender las dinámicas que promueve el sistema actual. A comprender la estrecha relación de fuerzas estatales y para estatales. A defenderse del terrorismo de Estado. Nunca perdamos de vista cuál es nuestro bando en esta lucha de clases; pues, por convicción o ignorancia, muchos toman partido a favor de los ricos y, por ende, de la exclusión y explotación para las mayorías.

Como ELN estamos convencidos de que la paz son cambios a favor de los empobrecidos, no la entrega de nuestra soberanía y dignidad a los poderosos. Por estas razones decimos que la paz que ofrece el sistema actual es una paz NEOLIBERAL.
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