Chocó, botín de los corruptos

Chocó es uno de los lugares con mayor riqueza hídrica y de biodiversidad, no solo en el país sino en el Continente. Es el único departamento que tiene costas en los océanos Pacífico y Atlántico. La mayor parte de su geografía está ocupada por selva ecuatorial, principalmente la del Darién. Cuenta además con los parques naturales: Los Katíos, Ensenada de Utría y Tatamá. Es atravesado por los ríos Atrato, San Juan y Baudó, entre otros; es además una de las regiones con mayor pluviosidad del mundo.

Está habitado en su mayoría por comunidades negras, indígenas Emberá y Wounnam, además de un número menor de colonos provenientes de distintas regiones del país, en especial del departamento antioqueño. Su ubicación estratégica como salida al océano Pacifico, su riqueza minera y maderera, además de ser una zona atractiva para el turismo extranjero, ponen en la mira de las multinacionales y el capital transnacional este territorio empobrecido del país.

Y es que la historia de saqueo y aniquilación de las comunidades ancestrales no es nueva en el departamento, se remonta a la época colonial, donde los invasores españoles convirtieron esta región en uno de los centros de minería más importante de América debido a los enormes yacimientos de oro y platino. A mediados del siglo XVII el departamento del Chocó contaba con unos 90.000 indígenas que pertenecían a la gran familia Caribe. Este número se redujo de manera significativa en poco tiempo debido al trabajo esclavizado de esta población, muchos murieron por los trabajos forzados, situación que llevó a los conquistadores a importar trabajadores negros del África, por orden de Felipe II y a cargo del negrero Pedro Gómez Reinal, saliendo desde Cartagena los primeros contingentes negros para el Chocó, siguiendo la ruta del río Atrato.

Este sistema de explotación colonial se mantuvo durante todo el siglo XIX, no solo por los españoles, franceses e ingleses, sino también a manos de los señores de Popayán y Santa Fe de Bogotá, porque administrativamente el Chocó hizo parte del Cauca Grande hasta el año 1907, fecha en la que fue creada la Intendencia del Chocó. Esta situación aún se mantiene de manera disfrazada debido a las concesiones mineras que poseen poderosas compañías extranjeras en la región.

Después de este breve recorrido histórico es necesario hablar de la actualidad en el departamento. Esta región a pesar del olvido estatal no es ajena a los males que afectan el país, en especial la CORRUPCIÓN. Hoy en día los gamonales criollos empotrados en los partidos políticos tradicionales, cualquiera sea su nombre o color, recibieron la herencia de la explotación colonial.

Remplazaron el garrote y los trabajos forzados por la retórica, la teja y el cemento, o cualquier otro incentivo económico que les garantice el voto en las urnas y el Poder desde los cargos públicos municipales o departamentales para continuar con el saqueo del departamento.

Para hablar de la corrupción necesariamente hay que hablar de los clanes familiares que controlan el departamento entre ellos; los Montes de Oca, los Torres, los Lozano o los Ibargüen, quienes han ocupado escaños en el Congreso, la Asamblea, la Gobernación, Concejo y la Alcaldía de Quibdó.

El primer clan conformado por Rafael Sánchez Hinestroza y Luz Marina Montes de Oca, ellos tuvieron 15 hijos entre ellos Odín, Patrocinio y Astrid. Su padre militó en el Movimiento Liberal Popular que hacía parte del Frente Nacional en los años 80, con el también politiquero chocoano Jorge Tadeo Lozano, quien terminó en la cárcel acusado de la quiebra de varias asociaciones de mineros del departamento. Tadeo Lozano fue concejal, diputado, alcalde de Quibdó y contralor del Departamento; fue condenado a 12 años de prisión por ser responsable del manejo ilegal de auxilios parlamentarios entre los años 1985 y 1992. Posteriormente fue condenado a 7 años de prisión por enriquecimiento ilícito por sus nexos con el narcotraficante Miguel Rodríguez Orejuela a través de la Comercializadora de Carnes del Pacifico Limitada.

En la década de los 90, los hijos de este “ilustre” político Rafael Sánchez Hinestroza incursionaron en la política. Fue así como Odín Sánchez Montes de Oca hizo parte del Concejo de Quibdó en 1992, fue diputado y representante a la cámara en los periodos 1998 a 2002 y del año 2006 a 2010. Por otro lado, su hermano Patrocino fue alcalde de Quibdó entre los años 2001 a 2003 y gobernador del Departamento del 2008 a 2010. Finalmente, Astrid Sánchez Montes de Oca fue senadora en reemplazo de Eduardo Merlano en el periodo 2012 a 2014.

La familia Torres ingresó a la política con el Movimiento Integración Regional dirigido por Edgar Eulíses Torres. Este oscuro personaje, y no precisamente por su color de piel, fue elegido al Concejo en Istmina y también a la Cámara de Representantes durante cuatro periodos consecutivos entre los años 1994 a 2010.

Estos dos clanes por mucho tiempo consolidaron una poderosa maquinaria política en el departamento que les permitía poner o quitar funcionarios públicos a su antojo, manejar enormes recursos económicos y, peor aún, con el apoyo del paramilitarismo sumieron al departamento del Chocó en una pobreza extrema, realizaron desplazamientos, asesinatos y desapariciones forzadas.

El Bloque Elmer Cárdenas de los paramilitares llegó a Quibdó en el año 1998 con el apoyo del Ejército, la Policía y clanes políticos como el de los Sánchez Montes de Oca y los Torres. El mayor auge y expansión del paramilitarismo en la región se produjo cuando Patrocinio Sánchez Montes de Oca fue alcalde de Quibdó entre los años 2001 a 2003. Por los nexos con el paramilitarismo en el año 2009 fueron procesados Odín Sánchez Montes de Oca y Edgar Eulíses Torres y condenados en el 2011 a 9 años de cárcel por concierto para delinquir, debido a que la Corte Suprema de Justicia los encontró responsables de hacer parte del llamado “Pacto de Singapur”, acuerdo entre estos clanes, el Clan de los Córdoba y el Clan Ibargüen, que junto con el apoyo paramilitar orquestaron este plan para repartirse los cargos públicos del departamento.

Tras la captura de Odín y los señalamientos contra Patrocinio Sánchez, el clan entregó su caudal político a Astrid Sánchez. Con el aval del Partido de la U promueve su candidatura al Senado de la República. Durante las elecciones le quitaron 4.000 votos por fraude electoral y pierde su curul, pero logra recuperarla cuando el senador Carlos Merlano fue destituido por la Procuraduría por conducir en estado de embriaguez.

Por otro lado, el gobernador del Chocó Julio Ibargüen Mosquera en el periodo de 2004 a 2007, conocido en el bajo mundo como “El Profe” y quien también hizo parte del “Pacto de Singapur”, fue condenado en el año 2015 a 7 años y medio de prisión por concierto para delinquir para promover grupos armados al margen de la ley. Además de tener nexos con su primo Olmes Durán Ibargüen, uno de los principales narcotraficantes de la región pacífica y que fue extraditado en el 2007 a EEUU; además le otorgó multimillonarios contratos durante su periodo como gobernador a través de una entidad llamada DASALUD.

Finalmente, Efrén Palacios Serna quien fue Gobernador del Departamento de Chocó entre los años 2012 y 2015, está siendo investigado por los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos, peculado por apropiación, interés indebido y falsedad ideológica. Todo esto durante su periodo como gobernador donde se presentaron irregularidades en contratos de salud por 4.000 millones de pesos.

Esta es pues una pequeña radiografía de la corrupción en el Departamento de Chocó, orquestada por los clanes políticos de la región, que han sumido a esta región en la miseria absoluta, donde en pleno siglo XXI sus calles están sin pavimentar, donde paradójicamente sus habitantes no tienen agua potable a pesar de tener la mayor pluviosidad del planeta y donde sus niños mueren por desnutrición en un territorio que es el segundo productor de oro del país.

El político Odín Sánchez Montes de Oca señalaba durante su cautiverio a manos del Frente de Guerra Occidental-Ómar Gómez del ELN en el año 2017: “que el Departamento del Chocó hacia parte no del tercer mundo, sino del cuarto mundo por el abandono al que estaba sometido”, afirmación que compartimos plenamente. Pero se le olvidó decir a este político que hoy el Departamento es un rincón olvidado del mundo y sumido en la pobreza extrema, en parte por siniestros personajes como él y su familia, por los Córdoba, los Torres, los Lozano, los Ibargüen entre muchos otros, que se han prestado para el robo, saqueo y despojo de sus riquezas.

La invitación a la comunidad chocoana a levantarse en rebeldía y lucha, pues más allá de los clanes corruptos y familias politiqueras que han forjado una oligarquía chocoana; es necesario liberarnos del sistema capitalista que nos ha asignado la función de extracción de materias primas, pues solo así podremos tener soberanía, buscar progreso y alcanzar vida digna y en equidad.

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