Terrorismo de Estado y masacre oficial en Tumaco

Vemos, con profunda tristeza, las imágenes, videos, denuncias y comunicados sobre la masacre que perpetuó el Estado colombiano; personificado en sus Fuerzas Armadas; contra campesinos en el municipio de Tumaco, departamento de Nariño.

Sabemos que los Acuerdos de La Habana fueron motivo de esperanza en algunos sectores del campesinado que se ve en la obligación de cultivar mata de coca como su única forma de sustento; puesto que de lo poco que se sabe del Acuerdo, a los campesinos cultivadores de coca por fin les iba a tocar una sustitución verdadera, en la que quedaban con un sueldo por un tiempo determinado y se les daba para un pequeño proyecto productivo del cual pudieran vivir dignamente.

Sin embargo, y como la historia a través de años y años de empobrecimiento, explotación y opresión por parte de la clase dominante ha demostrado, la sustitución no se cumple como está planteado en el Acuerdo de La Habana y, en cambio, el gobierno recurre a la represión, a la erradicación forzada y al uso desmedido de la fuerza incluso hasta llegar al asesinato y, más grave aún, realizar una masacre, como en el caso de Tumaco.

Desde hace varios meses venimos leyendo y escuchando denuncias en diversas partes del país sobre la forma de erradicación y los incumplimientos del gobierno con los campesinos. Una semana antes de la masacre en Tumaco, hubo denuncias de atropellos en Corinto, Cauca; donde también fueron amenzados los campesinos por los militares que les hicieron varios disparos y dejaron algunos heridos por tiros.

Ya lo habíamos hablado en otro editorial de este mismo blog*. La erradicación frozada lo único que trae a la gente es más miseria e imposibilidades de subsitir. Parece que los campesinos también lo entienden así; lo entienden y lo viven día a día. Es por esta razón que salen a defender sus cultivos cuando llegan los erradicadores a sus regiones. Salen y defienden su modo de vida, su capacidad para subsistir, el bienestar para sus familias. Salen a defender lo que han construído sin ayuda o apoyo del gobierno.

Pasa que en muchas de las zonas en las que hace presencia el ELN, en las que convive con las comunidades, después de la entrada en vigencia del Cese al Fuego Bilateral Temporal, han venido los helicópteros de las Fuerzas Armadas a descargar y escoltar a los erradicadores. El gobierno está aprovechando este momento, en que el ELN se encuentra maniatado (pues no puede atacar unidades enemigas) y le está quitando las formas de vida a las comunidades empobrecidas.

Así que no solo está incumpliendo los pactos que hizo con la ex guerrilla Farc y que beneficiarían al campesinada, sino que está aprovechando que el ElN no está en condiciones de defender a los campesinos para acabar con los cultivos y lograr la meta que se trazó desde principio de año de acabar con 100 mil hectáreas de coca. Paradógico, cuando de dientes para afuera decían que el objetivo del Cese era disminuir la afectación a la población no combatiente y que pudieran pasar un fin de año en paz. Si la única fuente de ingresos para muchos es la coca, valiente “paz” la que les espera en diciembre sin un peso en el bolsillo y ni esperanza de conseguirlo. Ya lo hemos dicho: paz con hambre no existe; la paz de los ricos es guerra contra los pobres; paz neoliberal.

Pasa en Caquetá, Cauca, Tarazá… pasa en el Chocó. En las zonas donde hace presencia el Frente de Guerra Occidental Omar Gómez, desde que empezó el cese (desde octubre 1 al 6), ya ha habido noticias de diversos desembarcos de erradicadores contra los que la gente tampoco puede hacer nada, pues, además de estar escoltados por hombre armados con fusiles, ya se sabe que no dudarán en matar campesinos y gente humilde que hace cumplir su legítimo derecho a la protesta; así como en Tumaco o en Corinto.

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