¿Hay garantías para la participación de la sociedad en la construcción de la paz?

Algunos de nuestros compañeros urbanos se han venido interesando en aportar en este espacio, que también es una trinchera de lucha revolucionaria. Esta vez, traemos una reflexión de León Baudó.

La Constitución de 1991 trajo al país una serie de transformaciones políticas y sociales que representaron un avance en términos de inclusión y participación popular. Sin embargo, si miramos en retrospectiva desde el presente hasta el año 1991, ¿podríamos decir que los mecanismos de participación ciudadana creados por la Constitución y posteriormente ampliados por la Ley Estatutaria 1757 de 2015 han funcionado? ¿ofrece el Estado Colombiano condiciones para que los ciudadanos participen en escenarios de deliberación y concertación donde puedan plantear sus visiones acerca de los asuntos que los afectan?
Sin duda la Carta Constitucional creó aperturas democráticas importantes, por primera vez surgieron medios concretos que buscaban garantizar una vinculación más amplia de los colectivos históricamente excluidos en Colombia. Es en este nuevo escenario donde empieza a hablarse de plebiscito, referendo, consulta popular, cabildo abierto, iniciativa popular y revocatoria de mandato, como aquellos instrumentos a los que podía recurrir el ciudadano para ejercer su derecho a hacer parte activa en la vida política del país.
Sin embargo, la realidad y la práctica muestran claramente que en Colombia son mínimos los márgenes de acción con los que cuenta el ciudadano para tomar parte en las decisiones políticas de trascendencia para sus territorios. Esto se evidencia en las campañas de deslegitimación dirigidas desde el establecimiento a la protesta social, en el aumento de asesinatos perpetrados a líderes sociales en los últimos años y en el desconocimiento de iniciativas populares que han buscado que los propios territorios decidan de manera libre y democrática sobre los temas vitales que los afectan. Como ejemplo de esto puede citarse el caso reciente de la consulta popular realizada en Cajamarca a través de la cual una amplia mayoría de sus habitantes dijo NO a la actividad minera en este municipio del Tolima, frente a lo cual el Ministro de Minas diría que la decisión arrojada por dicha consulta no tiene un efecto vinculante.
Debido a lo anterior, los Elenos vemos con exceptisismo la posibilidad de que el régimen saque la violencia de la política y democratice el país. Esto lo constatamos de primera mano con los hostigamientos que recibió por parte de la fuerza pública el encuentro “Chocó, Construyendo Visión de País y Región,” que desarrollamos en el marco del cese al fuego bilateral los días 12 y 13 de diciembre y que contó con una nutrida asistencia de diversos sectores de la región.
Frente a este sabotaje, preguntamos al nuevo jefe negociador del Gobierno: señor Gustavo Bell ¿Hay garantías para la Participación de la Sociedad en la Construcción de Paz?
Siempre hemos sido enfáticos en que el ELN es el pueblo en armas, nuestras relaciones con las comunidades son horizontales y mediadas por la concertación. Somos parte de la comunidad y sin su total inclusión no habrá paz. En adelante seguiremos empeñados en realizar más eventos como el que tuvo lugar en el río San Juan, ya veremos si el gobierno nacional con sus acciones incitantes continúa debilitando la confianza de la mesa de Quito.
León Baudó

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